Heidegger en su texto se interroga por la esencia de la obra de arte, es decir lo que ella es. El origen de ella se encuentra estructurada en la relación de la causa y el efecto, a saber: el artista y la obra, los cuales deben su nombre al arte y sin este no habría artista ni obra, de manera que entran en estrecha relación arte, artista y obra.
Hobbes es un empirista ingles, que refuta la tradición aristotélica tomista en ciertos aspectos centrales, tuvo contacto con Descartes a través de Mersenne, pero se distancia de la concepción cartesiana.
Immanuel Kant nace en Könisberg en 1724, y muere en la misma ciudad en febrero de 1804. Entre sus obras podemos destacar las siguientes –en orden de aparición- “La crítica de la razón pura” (1781), “Cimentación de la Metafísica de las costumbres” (1785), “Crítica de la Razón Práctica” (1788), “Crítica del Juicio” (1790), “La Religión dentro de los límites de la mera razón” (1793) y “Para la Paz perpetua” (1795). Hablar de la vida de Kant es, sin duda, hablar de la vida de un grande de la filosofía. Por lo que nos será prudente dejar este aspecto a un lado, a los efectos de introducirnos al tema de la moralidad “kantiana” y cumplir con el tiempo establecido.
Se puede ver en el estado de naturaleza lockeano un sistema “primero” de convivencia que posibilita el gobierno civil. Por lo que debemos tenerlo en cuenta. El gobierno civil no atenta (solo lo regula) contra el estado de naturaleza (que lo posibilita) y quizá si revisamos con cierto detalle las características y el objetivo de este, podemos llegar a una estructura mayor, podemos saber al menos que no va a ser el gobierno civil.