El autor evoca al principio de su segundo tratado las conclusiones a las que ha llegado en el primero, a saber: que ningún gobernante es beneficiado de una facultad de autoridad sobre los otros hombres desde su origen, en este caso אדם, es decir, si אדם recibió de D-s tal condición en su naturaleza, este no lo heredó a sus hijos y de ser así pues hoy en día no se puede definir que descendiente pudo haberla adquirido. A esto él le llama: “el dominio personal y la jurisdicción paternal de אדם”[1].
Tradicionalmente consideramos la realidad, desde eso “otro” que poco guarda relación con nosotros, aquello que es dado, sin embargo la realidad, comprendida desde lo humano, tiene más que ver con nosotros, con el mundo que hemos creado, con aquello al que le hemos dado significado, que dice algo de nosotros y de nuestro tiempo.
Aristóteles en este libro nos dice: que lo que llevo a los hombres a realizar sus investigaciones filosóficas fue el ocio – en buen sentido, es el creador-, tomaron primero objetos perceptibles que estaban más cerca, luego fueron ascendiendo hacia mayores para dar cuentas de estos. Resulta entonces, que la labor de los primeros pensadores acerca de las primeras causas es absolutamente por conocer sin más fin que este.
Jorge Luis Borges, Nació el 24 de Agosto de 1899 en Buenos Aires, Argentina. Y muere en Ginebra en 1986. Hablaba desde su infancia inglés por influencia de su abuela materna, y castellano un poco más tarde. Decide ser escritor a los 7 años y escribe un resumen de la mitología griega en inglés. Publica algunos poemas y manifiestos en la prensa literaria en España donde reside desde 1919 hasta 1921. Allí publica su primer libro de poemas: “Fervor de Buenos Aires” en 1923, y un año más tarde algunas revistas literarias y los libros “Luna de Engrente” e “Inquisiciones”.
A partir de la lectura del los parágrafos 512 y 513 de Voluntad de Poder, y teniendo en consideración lo discutido en clases y las lecturas trabajadas durante el Seminario, en especial la Introducción que hace Danilo Cruz Vélez: El puesto de Nietzsche en la historia de la filosofía; podemos decir que, al Nietzsche partir del “yo” -no del “yo” cartesiano, si no más bien de un yo que “quiere”, que “vive” y que le da valor y sentido al mundo. Este yo no es el “ego cogito” si no el sujeto de los apetitos, las pasiones, los instintos, los impulsos.