En la tradición filosófica nos topamos en reiteradas ocasiones con el “Yo”, con mayor fuerza y fundamento luego de las propuestas cartesianas. Este “yo” es, por un lado, mera subjetividad, pero por el otro es una razón generadora de verdades universales.
Era fría la noche y sólo podía pensar en ti
Era oscura y despejada, miraba al cielo y era como mirar dentro de mí
Sólo te recordaba y te escuchaba, tus risas, oh tus risas!
Tu mirada penetrante como queriendo decir algo,
Como si me conocieras más que a mí mismo.
Tu canto, tu paciencia, tu respiro.
Pasan las horas y en cada minuto un recuerdo
en poco tiempo media vida me viene a la mente
junto a tu voz que resuena en las cuatro paredes de mi cabeza.
Ella caminaba dentro del desierto, donde el frio del día y el calor de la noche le acompañaban, la oscuridad de la luz le permitía ver a lo lejos lo que buscaba. Era ella misma fuera de sí.
Al sentarme mire al frente y AMMI me dijo:
"Hoy, la luna está peligrosa. Se esconde detrás de las nubes que son sus cómplices, esas nubes que se ven,
esas que solo son pensamientos errantes que cubren su gentileza y hacen que se vea amenazante cuando en realidad es tímida.
esa noche vi sobre mi cama el taburete, los manteles, la cobija fría, el fantasma que sin reparo tocaba mis mejillas..."
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